Pensar filosóficamente desde México


Recibido el 22 de marzo de 2022. Aceptado el 24 de marzo de 2022.


Arturo Santillana Andraca1
https://orcid.org/0000-0001-9710-0208
México

› Para citar este artículo: Santillana Andraca, A. (2022). Pensar filosóficamente desde México. Ánfora, 29(53), 274-276. https://doi.org/10.30854/anf.v29.n53.2022.928


A propósito del libro de Carlos Pereda, Pensar a México entre otros reclamos

El último libro publicado por el filósofo Pereda (UNAM-Gedisa, 2021) nos ofrece un conjunto de ensayos que tienen el propósito de exponernos rutas metodológicas y construcciones epistémicas novedosas para reflexionar la filosofía desde México. No obstante, pareciera que México es el pretexto para poner a prueba las sendas siempre abiertas de lo que Pereda denomina el «pensar nómada». A diferencia del pensamiento estático; estacionado en la razón arrogante plagada de vicios coloniales que buscan guarecerse ya sea en un universalismo abstracto y vacío, o bien, en particularismos sin mayores horizontes explicativos; la razón porosa se despliega por múltiples senderos a los que el autor nombra rodeos’, que además de esquivar los vicios coloniales intentarán explicar los fenómenos en la dinámica de su acontecer, lo cual significa — entre otras cosas— aprender a ascender de lo abstracto a lo concreto o de lo universal a lo particular, y descender nuevamente a lo abstracto para enriquecer conceptos y categorías.

Pensar a México entre otros reclamos está conformado por tres ensayos, que a pesar de tener cada uno su enfoque, se encuentran bien articulados al momento de pensar, desde perspectivas nómadas, la filosofía en México. El primero de ellos «Vicios coloniales. Bosquejo de una perspectiva general» nos acerca a una crítica de vicios coloniales que afectan la producción del pensar filosófico. Entre estos vicios, Pereda desarrolla el afán de novedades, el fervor sucursalero y el entusiasmo nacionalista. Se trata de tres vicios que se convierten en camisa de fuerza para una razón arrogante, cuyos prejuicios pueden extraviar el camino a la comprensión de los fenómenos. Una alternativa para no caer en tales vicios es acercarse a la certeza y a la verdad de las cosas a través de una razón porosa que utilice los rodeos para pensar críticamente. Se trata de un primer capítulo que sienta las bases epistemológicas y metodológicas de las que parte nuestro autor.

En el segundo ensayo «Fragmentos de filosofía mexicana, por ejemplo» Pereda pasa de lo universal o abstracto para acercarse a lo particular y concreto con ejemplos de pensadores que reflexionan a México, para poner a prueba la viabilidad de sus senderos metodológicos. En esta ocasión, el autor de Vértigos argumentales, recupera la obra de Ignacio Ramírez —quien se hacía llamar Nigromante— y Luis Villoro, para incursionar en pensadores nómadas que se preocuparon por problemáticas concretas, experiencias microfísicas de injusticias, marginación y exclusión, sin renunciar a explicaciones más panorámicas y con pretensiones de universalidad en la construcción y manejo de los conceptos, pero sin reproducir los vicios coloniales.

Por su parte, el tercer ensayo «Pensadores mexicanos incómodos, y, además, reclamos irreverentes» está orientado a poner a prueba la metodología anunciada desde el primer capítulo, pero esta vez recurriendo a la obra de Enrique Uranga y José Revueltas. El primero, exponente importante, aunque poco recordado del grupo Hiperión, y el segundo, un fuerte crítico del mismo, al no compartir la idea de poder reducir lo mexicano a una cierta identidad o una determinada sustancia.

De Uranga, Pereda analiza su interés y su mirada por escudriñar al mexicano. Llama la atención la necesidad de «sustancializar» el ser del mexicano con una ontología que lo determine. Pero lo que sí se rescata es que se trata de una ontología del accidente, de lo imprevisto e inesperado; pues el accidente viene a nutrir la filosofía nómada de Pereda que, lejos de cerrarse a un sistema filosófico o a determinados axiomas, prefiere explorar, interrogar y razonar. Pereda, al igual que Revueltas, desconfía de etiquetas y prejuicios para forzar a determinar una identidad que en sí misma es indeterminada; pues de alguna manera somos lo que vamos siendo.

Nada está escrito de antemano, a pesar del contexto marxista y del análisis economicista de los fenómenos que lo caracterizaba, Revueltas tuvo la virtud de rodear los esquematismos de su tiempo y miró lo que Uranga enunciaba pero no veía: el accidente.

Solo la actitud nómada se puede permitir el ejercicio de una razón porosa que aprenda a leer el acontecer como la emergencia de historias soterradas y abruptos contrasaberes hegemónicamente descalificados.

El sendero de los reclamos, propios del pensamiento nómada de Pereda, nos alerta: «ten cuidado con las palabras» y, en efecto, las palabras denotan al mundo, conforman enunciados y afilan argumentos. Si las empleamos mal, nuestro edificio cognitivo se socava, lo que creemos conocer no lo sabemos y naufragamos a la deriva de los vicios.

En un mundo en el que continúa habiendo mucha violencia y grandes injusticias, Pensar a México entre otros reclamos nos ofrece una bocanada de aire fresco: no se abandona la mirada deontológica; por el contrario, se recurre a ella para argumentar reclamos y denunciar relaciones de dominio. No solo nos enseña a ir más allá de lo aparente, sino que también nos enseña a preguntarnos el por qué de la consolidación de lo aparente.

En nuestros días, el pensar nómada ejercido mediante la razón porosa se puede convertir en una herramienta imprescindible para pensar críticamente el crimen organizado y su raigambre social en términos de costos y oportunidades, el feminicidio y la organización patriarcal del tejido social aunado a las frustraciones y los círculos de violencia, la migración y la civilización capitalista, el avasallamiento de la fuerza del mercado sobre las instituciones del Estado, y la disminución de este último como garante de derechos y libertades.

Unas inquietudes que me deja el libro de Pereda son: ¿qué hacer si el pensar estacionario de la razón arrogante considera a su vez arrogante la crítica del pensar nómada que reclama la razón porosa?, ¿está a salvo la aproximación a la verdad y a la certeza del acontecer de las relaciones de poder? O dicho en otras palabras ¿la hermenéutica se encuentra a salvo de las relaciones de fuerza? Mientras haya preguntas abiertas, la filosofía continuará con su andar nómada.


1 Doctor en Filosofía. Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Correo electrónico: arturosantillana@gmail.com