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Análisis de sentimientos de las mujeres frente al territorio aplicado al mapeo corporal[1]

[Versión en español]

Analysis of Women's Feelings Toward the Territory They Inhabit Applied to Body Mapping

 

Análise de sentimentos das mulheres em relação ao território aplicada ao mapeamento corporal

Recibido el 09/12/2024

Aceptado el 11/08/2025

 

Cómo citar

Echeverri, E. y Aguirre, A. M. (2026). Análisis de sentimientos de las mujeres frente al territorio aplicado al mapeo corporal. Ánfora, 33(61), xx-xx. https://doi.org/10.30854/sepjsz43

Erika Echeverri Londoño[2]

https://orcid.org/0000-0002-6495-2508 

CvLAC https://scienti.minciencias.gov.co/cvlac/visualizador/generarCurriculoCv.do?cod_rh=0001378277

Colombia

 

Ana María Aguirre Henao[3]

https://orcid.org/0009-0003-0518-9420  

CvLAC

https://scienti.minciencias.gov.co/cvlac/visualizador/generarCurriculoCv.do?cod_rh=0001632596

 Colombia

 


Resumen

Objetivo: estudiar las percepciones y emociones frente al territorio de tres grupos de mujeres rurales del Bosque Modelo Risaralda. Metodología: se hizo uso de la técnica de mapeo corporal para la recopilación de información cualitativa a la cual se le realizó un análisis de sentimientos en el software R, con ayuda del lexicón del Instituto Nacional de Investigación Consejo de Canadá (NRC). Resultados: entre los principales hallazgos se identificó que las mujeres encuentran alegría en sus hogares, ubicándolos simbólicamente en el corazón. Las emociones de tristeza y miedo se ubican principalmente en la cabeza y pies, asociados a partes específicas de la casa. Los conflictos medioambientales los representan en diversas partes del cuerpo como manos y vientre, que generan emociones negativas como tristeza y disgusto, pero, a su vez, despiertan emociones positivas de confianza que se reflejan en deseos de cambio y transformación. Las luchas y la fuerza la ubican en la mente y en las piernas, asociadas a la confianza, pero también al miedo y enojo. Conclusiones: se evidencia la vulnerabilidad de las mujeres en espacios íntimos y públicos, así como la codificación de los conflictos socioambientales de sus territorios en sus cuerpos.

Palabras clave: análisis de sentimientos; mapeo corporal; cuerpo; territorio; emociones (obtenidos de los tesauros UNESCO y ERIC).

Abstract

Objective: To study the perceptions and emotions regarding the territory of three groups of rural women of Bosque Modelo Risaralda. Methodology: Body mapping technique was used for gathering qualitative information for a sentiment analysis carried out by R software with the lexicon of the National Research Institute Council of Canada (NRC). Results: Women enjoy their homes. They symbolically placed their homes in their heart. The emotions of sadness and fear are mainly placed in the head and feet. Those parts of the body are associated with specific parts of the house. Environmental conflicts were represented in the hands and stomach. Those body parts generate negative emotions such as sadness and disgust, but, at the same time, awaken positive emotions of trust shown in desires for change and transformation. The women place struggles and strength in the mind and legs. They associated those body parts with confidence, but also with fear and anger. Conclusions: Women’s vulnerability in intimate and public places is evident. Additionally, the socio-environmental conflicts of their territories becomes coded in their bodies.

Keywords: sentiment analysis; body mapping; body; territory; emotions (obtained from UNESCO and ERIC thesauri).

Resumo

Objetivo: estudar as percepções e emoções em relação ao território de três grupos de mulheres rurais do Bosque Modelo Risaralda. Metodologia: utilizou-se a técnica de mapeamento corporal para a coleta de informação qualitativa, à qual se aplicou uma análise de sentimentos no software R, com o auxílio do léxico do National Research Council do Canadá (NRC). Resultados: entre os principais achados, identificou-se que as mulheres encontram alegria em seus lares, situando-os simbolicamente no coração. As emoções de tristeza e medo localizam-se principalmente na cabeça e nos pés, associadas a partes específicas da casa. Os conflitos socioambientais são representados em diferentes partes do corpo, como mãos e ventre, gerando emoções negativas como tristeza e desgosto, mas, ao mesmo tempo, despertam emoções positivas de confiança que se refletem em desejos de mudança e transformação. As lutas e a força são situadas na mente e nas pernas, associadas à confiança, mas também ao medo e à raiva. Conclusões: evidencia-se a vulnerabilidade das mulheres em espaços íntimos e públicos, assim como a codificação dos conflitos socioambientais de seus territórios em seus corpos.

Palavras chaves: análise de sentimentos; mapeamento corporal; corpo; território; emoções (obtidos dos tesauros UNESCO e ERIC).

 


 

Introducción

Este artículo emerge en el contexto del programa de liderazgo femenino Tángara Multicolor en el marco del proyecto RESTAURacción, financiado por el gobierno de Canadá y ejecutado desde la Universidad Tecnológica de Pereira, Colombia. Se presentan los resultados del análisis de sentimientos y emociones de tres grupos de mujeres rurales del Bosque Modelo Risaralda frente a sus territorios, obtenidos a través de un mapeo corporal.

La investigación se enmarca en las geografías feministas encargadas de explorar la relación entre espacio y género, analizando y visibilizando el vínculo entre este último y las divisiones espaciales, producto de las relaciones de poder dominante (Zubillaga y Lan, 2024).

El mapeo corporal implica la elaboración de mapas corporales a escala real utilizando medios artísticos como dibujos o pinturas, con el fin de visualizar aspectos de la vida, los cuerpos y el territorio de las personas (Gastaldo et al., 2012).

Uno de los primeros registros del mapeo corporal se encuentra en un estudio realizado en Jamaica para evaluar la percepción de la sexualidad en mujeres (MacCormack y Draper, 1987), así como su conocimiento sobre reproducción y métodos anticonceptivos no indígenas (Cornwall, 1992). Posteriormente, surgen en Sudáfrica los estudios más conocidos sobre el origen de los mapas corporales como herramienta de investigación, aplicados a la sensibilización frente al Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en mujeres (MacGregor y Mills, 2011; Wienand, 2006).

Con el tiempo, la aplicación de mapas corporales en investigación ha traspasado el área de la salud debido a su potencial para obtener información profunda de las personas, convirtiéndose en una herramienta de la investigación cualitativa al brindar acceso a la experiencia vivida de cada participante.

Silva et al. (2013) emplearon los mapas corporales como herramienta biográfica, mientras que Rivas-Quarneti et al. (2020) los usaron para un análisis ocupacional y de género. Chaves (2015) los implementó como técnica para indagar acerca de las relaciones entre el territorio y los derechos de los estudiantes, y Gastaldo et al. (2012) como metodología para narrar las historias de trabajadores en situación irregular. Así, las raíces de los mapas corporales se encuentran en una fusión entre el arte, la terapia y el reconocimiento del cuerpo como el primer territorio sobre el cual se narran historias.

Bajo esta lógica, Lan y Rocha (2020) y Zubillaga y Lan (2024) emplearon el mapeo corporal con el objetivo de ubicar el miedo que producen las violencias en el cuerpo femenino y las opresiones que estos atraviesan, producto de las políticas de ajuste en Argentina. Por su parte, el Colectivo de Geografía Crítica del Ecuador (2018) señala que esta herramienta permitió observar cómo las diferentes expresiones de violencia presentes en una comuna indígena en Ecuador, desde la violencia doméstica hasta los conflictos por la tierra, se reflejaban en el cuerpo de las mujeres, impactando en la vida colectiva y en el territorio compartido.

Involucrar herramientas visuales como los mapas corporales en este tipo de investigaciones facilitó la coconstrucción de conocimiento a partir de las voces y experiencias de las participantes, evocando elementos profundos de la conciencia humana (Harper, 2002), como sentimientos y emociones que surgen de la relación persona-territorios, que difícilmente pueden ser captados con enfoques tradicionales como los verbales o escritos (Zaragocin y Caretta, 2021).

Cuerpo-territorio-emociones

El territorio tiene múltiples dimensiones que pueden ser abordadas desde diversas miradas, una de ellas es la perspectiva crítica de la geografía, la cual concibe el «territorio» como una representación social producto del ejercicio de relaciones de poder (Herner, 2009).

Nates (2011) afirma que:

[…] no existe un territorio en sí, sólo existe un territorio para alguien que puede ser un actor social, tanto individual como colectivo, que lo intuye desde la planeación y el ordenamiento territorial, hasta el decoro del hogar o el acceso a los recursos. (pp. 211-212).

Como espacio, el territorio tiene una dimensión física que permite la existencia humana y que puede ser dotado de significaciones culturales e implicaciones sociales, políticas y económicas. Cada cultura construye y define su propia concepción de «territorio», por lo cual es un concepto polisemántico. Este se configura en función de unas intencionalidades que buscan organizar las propiedades y los espacios de relación humana (Bustos y Molina, 2012).

El territorio no debe leerse como un afuera en contraposición a un interior, sino en una simbiosis donde se dan todos los sistemas e interacciones sociales, en las cuales el individuo gesta la subjetividad (Londoño y Herrera, 2018). Así, el «territorio» puede ser entendido como un complejo entramado de espacio socializado, culturizado, simbólico y vivido en el que se configura la subjetividad corpórea y se construye un «nosotros» que se abre a los «otros» en la construcción de ese «entre nosotros».

La simbiosis entre estos aparentes mundos, interno y externo, se da a través de los cuerpos, un terreno en el que toda experiencia deja su huella y a través del cual se puede igualmente acceder a vivencias (Pedraza, 2011). El «cuerpo» puede ser visto como constructo social, leído en clave de territorio. Un cuerpo situado espacial y temporalmente como campo de expresión de las emociones, producto de la percepción de los territorios habitados (Londoño y Herrera, 2018).

Silva (2010) aborda este enfoque desde la noción de «cuerpo-espacio», donde el cuerpo se convierte en el primer territorio que se habita, articulando la escala corporal a otras escalas geográficas (local, regional, nacional, global). En el territorio corporal se inscriben las relaciones de poder, particularmente para las mujeres, quienes a su vez pueden hacer de estos, espacios de resistencia y agencia (Lan y Rocha, 2020).

La relación cuerpo-territorio se encuentra mediada por sentimientos y emociones que impactan las relaciones construidas con los lugares que se habitan cotidianamente, y afectan decisiones como la permanencia, ausencia y movilidad.  Serrano (2024) evidencia este aspecto a través de un mapeo con mujeres jóvenes que lidian con la violencia en su barrio. Concluyen que las emociones reconfiguran la cartografía de un espacio, ya que lo resignifican al imprimirle sentidos y memorias.

El concepto de «emoción» puede resultar complejo de explicar debido a la gran variedad de definiciones existentes. No obstante, Kleinginna y Kleinginna (1981) deducen la siguiente definición multidimensional:

Un complejo conjunto de interacciones entre factores subjetivos y objetivos, mediadas por sistemas neuronales y hormonales que: (a) pueden dar lugar a experiencias efectivas como sentimientos de activación, agrado-desagrado; (b) generar procesos cognitivos tales como efectos perceptuales relevantes, valoraciones, y procesos de etiquetado; (c) generar ajustes fisiológicos [...]; y (d) dar lugar a una conducta que es frecuentemente, pero no siempre, expresiva, dirigida hacia una meta y adaptativa. (p. 355).

Según Fernández-Abascal y Sánchez (2010), las emociones pueden ser clasificadas en dos tipos: dimensionales y discretas. En el presente trabajo se abordarán las emociones discretas o específicas, las cuales se caracterizan por poseer atributos únicos y distintivos que permiten su clasificación de acuerdo con el nivel de desarrollo del individuo al momento de su aparición. Dentro de esta categoría se encuentran las emociones primarias, que aparecen al inicio de la vida del sujeto y poseen una función adaptativa que se evidencia mediante la comunicación no verbal y la activación fisiológica. Estas emociones incluyen la sorpresa, el asco, el miedo, la alegría, la tristeza y la ira.

En otro nivel se encuentran las emociones secundarias, resultado de interacciones sociales, las cuales se sustentan en las emociones primarias como base experiencial del sujeto. El desarrollo de estas emociones está mediado por la cultura y la historia personal. Un ejemplo es la emoción de los celos, la cual es una mezcla de las emociones primarias de ira, tristeza y miedo.

En la tabla 1 se presenta la clasificación de las emociones primarias de acuerdo con su función adaptativa.

Tabla 1. Emociones primarias desde la función adaptativa.

Emoción

Función adaptativa

Finalidad

Sorpresa

Exploración

Facilita la aparición de la reacción emocional y comportamental apropiada para la situación, así como la dirección de procesos atencionales. Recluta y dirige recursos cognitivos a la situación novedosa.

Asco

Rechazo

Produce respuesta de escape o evitación ante estímulos desagradables o peligrosos. Potencia el desarrollo de hábitos adaptativos.

Alegría

Afiliación

Incrementa la capacidad para disfrutar diferentes aspectos de la vida, genera actitudes positivas ante sí mismo y ante los demás, favorece las relaciones interpersonales, da sensación de vigorosidad, competencia, trascendencia y libertad.

Miedo

Protección

Facilita la aparición de respuestas de escape/evitación, focaliza la atención en el estímulo temido, moviliza gran cantidad de energía para responder de forma muy intensa y rápida.

Ira

Autodefensa

Moviliza energía necesaria para conductas de autodefensa o ataque, elimina obstáculos que impiden alcanzar la meta deseada, inhibe reacciones indeseables de otras personas y evita así la confrontación.

Tristeza

Reintegración

Aumenta la cohesión con otras personas, reduce el ritmo de actividad general del organismo, potenciando la posibilidad de apreciar otros aspectos de la vida. Reclama la ayuda de otros, apacigua reacciones agresivas de los demás, y fomenta la aparición de empatía y otros comportamientos altruistas.

Fuente: Fernández-Abascal y Sánchez, 2010.

Otro aspecto por resaltar es el concepto de «percepción», dada su cercanía con la emoción. Como señala Melgarejo (1994), la percepción implica la captación y el procesamiento de información sensorial del ambiente, mientras que la emoción es una respuesta afectiva a los estímulos percibidos.

 La forma en que una persona percibe y procesa los estímulos puede afectar la manera en que experimenta emociones, dado que una de las características básicas de la percepción es la elaboración de juicios. Las emociones también pueden influir en la percepción, al afectar la atención y la interpretación de la información sensorial. Por lo tanto, la percepción y la emoción están interconectadas y pueden afectarse mutuamente en el procesamiento de la información sensorial y la experiencia emocional.

La percepción posee un nivel de existencia consciente e inconsciente. Es consciente cuando el individuo se da cuenta de que percibe ciertos acontecimientos; mientras en el plano inconsciente, se llevan a cabo los procesos de selección (inclusión y exclusión) y organización de las sensaciones.

Las investigaciones que abordan la relación entre cuerpo-territorio-emociones lo hacen usualmente a través de análisis manuales por parte de los investigadores, lo que dificulta la identificación de tendencias de significado en grandes volúmenes de documentos. Para superar esta limitante, Silva y Silva (2016) resaltan el aporte de herramientas informáticas en la investigación cualitativa para incrementar la productividad y flexibilidad en la investigación.

 Teniendo en cuenta lo anterior, en este estudio se desarrolla un análisis de sentimientos aplicado a los resultados obtenidos de un mapeo corporal realizado con tres grupos de mujeres del Bosque Modelo Risaralda.

Metodología

La metodología empleada se desarrolló en las siguientes fases:

Fase 1. Las participantes construyeron mapas corporales como un medio para expresar sus percepciones y emociones, realizando dibujos a escala de sus propios cuerpos. Se tomó como base la «Guía metodológica para mujeres que defienden sus territorios: Mapeando el cuerpo-territorio» del Colectivo Miradas Críticas del Territorio desde el Feminismo. A través de esta técnica se pueden evidenciar las agresiones que sufren los territorios y cómo estas son vividas desde los cuerpos. Además, hace consciente por qué es importante defender el lugar que se  habita (Cruz et al., 2017).

Fase 2. Se enriquecieron los mapas a través de las siguientes preguntas:

Pregunta 1: «ahora vamos a pensar en los espacios que habitamos cotidianamente: Podría ser la casa, la comunidad, el trabajo. Vamos a pensar cada una ¿qué lugares identificamos?, ¿cuáles de esos lugares nos gustan? Ahora vamos a ubicar esos lugares en nuestro cuerpo utilizando los materiales que tenemos disponibles, por ejemplo, si se imaginan los caminos que recorren habitualmente, ¿dónde ubican esos caminos en el cuerpo? Si pensamos en un parque, en un cultivo, un río, una montaña, un bosque, una calle, una fuente viva ¿dónde están en ese cuerpo?».

Pregunta 2: «ahora proponemos a las participantes que señalen en estos mapas del cuerpo-territorio aquellos lugares que menos nos gustan, donde nos sentimos inseguras, donde hemos sentido violencia, dolor, rabia, y que ya sanaron ¿dónde están esos lugares y cómo los dibujamos?, ¿es una calle, una parte de nuestra casa, un lugar lejano a nuestra casa, o cerca de esta?».

Pregunta 3: «vamos a pensar si existen conflictos en el territorio que nos afectan de forma cotidiana: minería, extracción petrolera, conflictos agroindustriales, etc. ¿De qué forma afectan a nuestros cuerpos?, ¿dónde se ubicaría en el cuerpo-territorio?».

 Pregunta 4: «ahora vamos a reconocer en nuestro mapa los lugares donde encontramos nuestra lucha, nuestra rebeldía, nuestros triunfos, ¿dónde se ubican en nuestro cuerpo?, ¿dónde nace esa rebeldía, esa palabra, ese grito?, ¿en qué parte de ese cuerpo o de ese territorio?, ¿cómo se expresa ese triunfo?, ¿un grito, una palabra, una canción?, ¿se da en la cabeza, en el corazón, los pies, el estómago, las piernas...?, ¿dónde? ¿En qué lugares del territorio sienten que pueden ser fuertes, ¿dónde dan sus luchas?».

Pregunta 5: «tu cuerpo como territorio debe estar enfocado hacia la movilización, hacia la socialización, ¿dónde surge la creación de una movilización con otras, o solas?, ¿dónde se da ese encuentro con otras para organizarnos?».

Estas preguntas invitaron a las participantes a reflexionar y profundizar sobre las percepciones y emociones representadas en sus cuerpos. Además, permitieron conectar la dimensión personal (cuerpo) con la dimensión colectiva (territorio), lo cual generó insumos para el análisis posterior.

Fase 3: socialización de los mapas. Las mujeres compartieron con el grupo todo lo que plasmaron en sus mapas corporales. Durante este proceso se registró en audio la información compartida.

Fase 4. Se realizó la transcripción de la información recopilada, convirtiendo estas narrativas orales en texto. 

Fase 5. Se realizó un análisis textual para encontrar en la narrativa obtenida, a partir de los mapas corporales, las emociones y percepciones presentes en la relación cuerpo-territorio construida por las participantes. Se elaboró por medio de un análisis de sentimientos en el software R haciendo uso del lexicón del Instituto Nacional de Investigación Consejo de Canadá (NRC).

Instrumentos para la recolección de la información

El instrumento principal para capturar la información fue los mapas corporales.  Para su construcción se tuvieron diferentes etapas:

Primero se entregó a cada participante un papel de tamaño suficiente para dibujar la silueta de su cuerpo, y se les proporcionó una amplia variedad de materiales con el objetivo de no limitar su expresión: marcadores, colores, crayones, pintura, tijeras, revistas y notas adhesivas. Se solicitó a las participantes que, de manera individual, dibujaran la silueta de su cuerpo de pies a cabeza, tal como se muestra en la figura 1.

Figura 1. Ejemplo silueta cuerpo.

Posteriormente, a través de las preguntas orientadoras, las participantes identificaron lugares de sus territorios para ser ubicados en diferentes partes de sus mapas corporales (figura 2).

Figura 2. Ejemplos Cuerpo-Territorio.

Una vez elaborados los mapas corporales, cada participante tuvo un espacio para compartirlos con el grupo (figura 3).

Figura 3. Socialización mapas corporales.

Participantes

El ejercicio se llevó a cabo con tres grupos de mujeres rurales del Bosque Modelo Risaralda durante el programa de liderazgo femenino «Tángara Multicolor» (tabla 2).

Tabla 2. Grupos de mujeres participantes de la actividad.

Ubicación

Edad promedio

Nivel de escolaridad

Fecha de realización

Corregimiento La Florida, Pereira, Risaralda

29 años

     33% Universitario

67% Técnico/ tecnólogo

Diciembre, 2022

Mistrató, Risaralda

47 años

     11% Técnico/tecnólogo

     22% Secundaria

     67% Primaria

Febrero, 2023

Peralonso, Risaralda

45 años

      22% Posgrado

      11% Universitario

      11% Técnico/tecnólogo

      22% Secundaria

      33% Primaria

Marzo, 2023

 

Análisis de datos

Con el objetivo de conocer las percepciones y emociones que las mujeres asocian a su cuerpo-territorio, se realizó un análisis de sentimientos. Esta técnica de análisis de contenido permite extraer la polaridad, valencia u opinión de un texto, con el fin de determinar si su orientación es positiva, negativa o neutra (Pérez, 2018). El enfoque utilizado en este estudio se basa en el uso de léxicos, los cuales recurren a diccionarios de términos o listados de palabras previamente etiquetadas con una polaridad de sentimiento (positiva o negativa) y vinculadas a emociones básicas.

Se empleó el «Léxico de emociones del Consejo Nacional de Investigación de Canadá (NRC)», desarrollado por Saif M. Mohammad y Peter Turney (2010). Este recurso no solo asocia las palabras con una polaridad, sino que también las relaciona con ocho emociones básicas: ira, miedo, anticipación, confianza, sorpresa, tristeza, alegría y disgusto. Lo que distingue al NRC de otros lexicones es su capacidad para ofrecer una clasificación más amplia y diversa de términos en relación con dichas emociones, lo que lo convierte en una herramienta sumamente útil en el análisis de sentimientos.

El NRC ha sido aplicado en múltiples investigaciones que abarcan distintos niveles de análisis, desde palabras individuales hasta textos más complejos como oraciones, publicaciones en redes sociales y documentos académicos. Asimismo, su uso se ha extendido a estudios orientados al análisis de lenguaje abusivo, la identificación de rasgos de personalidad y la exploración de posturas discursivas, posicionándose como el recurso más completo de su tipo (Mohammad y Turney, 2010). Esta versatilidad respalda su pertinencia como herramienta metodológica en este estudio.

 Las características de este diccionario se describen a continuación en la tabla 3.

Tabla 3. Lexicón NRC.

Asociación Léxico

# de términos

Categorías

Puntuaciones de la asociación

Método de creación

Léxico de la Asociación Palabra-Emoción de la NRC

(también llamado EmoLex)

 

14.182 unigramas (palabras)

 

Sentimientos: negativo, positivo.

Emociones: ira, anticipación, disgusto, miedo, alegría, tristeza, sorpresa, confianza.

0 (no asociado) o 1 (asociado)

Manual: por crowdsourcing en Mechanical Turk.

Dominio: general

 

~25,000 sentidos

 

no asociado, débil, moderada o fuertemente asociado

 

Fuente: Mohammad y Turney (2010). Versión traducida de NRC Word-Emotion Association Lexicon (aka EmoLex).

Procesamiento de datos

Utilizando el software estadístico R, en su entorno visual RStudio (versión 2022.12.0+353). El tratamiento de los datos se llevó a cabo en varios pasos:

Paso 1. Limpieza y alistamiento de los datos. Se realizó una limpieza del texto utilizando la función tm_map, que se encargó de estandarizar los datos. Este proceso incluyó la conversión de todo el texto a minúsculas para evitar incongruencias en el análisis, la eliminación de números y signos de puntuación que no aportaban valor al contenido semántico, así como de palabras genéricas que podrían desviar la atención de las emociones clave. Esta estandarización fue importante para asegurar que el análisis posterior fuera coherente y libre de ruidos innecesarios.

Paso 2. Tokenización. El texto procesado fue tokenizado utilizando la función get_tokens(), dividiendo la cadena de caracteres en un listado de palabras individuales. Este paso facilitó la identificación de cada término y su correspondiente análisis. La tokenización permitió que cada palabra pudiera ser evaluada de manera independiente, conservando su significado contextual y asegurando que las emociones asociadas fueran correctamente identificadas.

Paso 3. Análisis de sentimientos y emociones. Con los datos preparados, se procedió a aplicar la técnica de análisis de sentimientos y emociones. En esta fase, se utilizó el léxico del NRC para identificar y clasificar las emociones presentes en los textos transcritos. Este análisis no solo determinó la polaridad de cada palabra (positiva, negativa o neutra), sino que también reveló la presencia de emociones más complejas, como ira, miedo, anticipación, confianza, sorpresa, tristeza, alegría y disgusto. Al integrar estas emociones en el análisis, se obtuvo una visión más rica y detallada de cómo las mujeres rurales perciben y sienten su relación con el territorio.

Resultados

Según Gastaldo et al., (2012) «[…] el propósito del análisis no es evaluar psicológicamente a los participantes mediante su arte, sino comprender aspectos de su lógica, aspiraciones, deseos» (p. 18). Teniendo en cuenta lo anterior, en este estudio se propone profundizar en las emociones y percepciones de las participantes al relacionar sus cuerpos con los territorios que habitan.

A continuación, se presentan los resultados del análisis de sentimientos para cada una de las preguntas orientadoras.

Pregunta 1: «ahora vamos a pensar en los espacios que habitamos cotidianamente: podría ser la casa, la comunidad, el trabajo. Vamos a pensar cada una, ¿qué lugares identificamos?, ¿cuáles de esos lugares nos gustan? Ahora vamos a ubicar esos lugares en nuestro cuerpo utilizando los materiales que tenemos disponibles, por ejemplo, si se imaginan los caminos que recorren habitualmente, ¿dónde ubican esos caminos en el cuerpo? Si pensamos en un parque, en un cultivo, un río, una montaña, un bosque, una calle, una fuente viva, ¿dónde están en ese cuerpo?».

En la figura 4 se observa que son positivos la mayoría de los sentimientos generados en las mujeres al representar en sus cuerpos los lugares que habitan cotidianamente, principalmente para el grupo de mujeres de Mistrató, Risaralda, con un 100% de positivos.

Figura 4. Espacios que habitamos cotidianamente – Polaridad.

En la figura 5 se observa que las emociones que sobresalen son de alegría, confianza y anticipación. En la figura 6 coincide para todas «la casa» como el lugar que habitan cotidianamente y las hace feliz, no únicamente el lugar dónde viven actualmente sino también la casa de sus padres, la cual se encuentra marcada por recuerdos. Este lugar lo ubican principalmente en el corazón, afirmando que lo sitúan allí porque es su «sitio seguro», «el lugar que les da paz», «donde se sienten seguras».

 

Figura 5. Espacios que habitamos cotidianamente – Emociones.

 

Figura 6. Espacios que habitamos cotidianamente – Nubes de palabras.

Se presenta un porcentaje menor de sentimientos negativos en las mujeres de la Florida y Peralonso que corresponden a recuerdos que tuvieron las participantes durante la realización del ejercicio sobre situaciones personales vividas en sus hogares y que evocaron en ellas sentimientos de tristeza, enojo y disgusto.

Pregunta 2: «ahora proponemos a las participantes que señalen en estos mapas del cuerpo-territorio aquellos lugares que menos nos gustan, donde nos sentimos inseguras, donde hemos sentido violencia, dolor, rabia, y que ya sanaron ¿dónde están esos lugares y cómo los dibujamos?, ¿es una calle, una parte de nuestra casa, un lugar lejano a nuestra casa, o cerca de esta?».

En la figura 7 se observan los sentimientos generados en las mujeres al representar en sus cuerpos los lugares donde se sienten inseguras, esos lugares que menos les gusta. Se presenta una alta asociación negativa, y sobresalen emociones como tristeza, miedo y disgusto[4].

Figura 7. Miedos e inseguridades – Polaridad.

Como se observa en la figura 8, las participantes manifestaron sentir alegría al percibir que no se encontraban solas en sus anhelos de contribuir a su territorio, de sentirse parte de este y apreciarlo. Ubicaron estas emociones en el corazón y el pecho, también en los ojos, ya que a través de estos podían visualizar lo que otras compañeras expresaron durante las actividades realizadas; y en la mente, puesto que experimentaron una carga de pensamientos al conocer con mayor profundidad a las integrantes del grupo (figura 9).

Figura 8. Miedos e inseguridades – Emociones.

Figura 9. Miedos e inseguridades – Nubes de palabras.

Para el grupo de mujeres de Mistrató, los lugares que les desagradan y que les evocan sentimientos negativos y emociones de tristeza y miedo los ubican en la mente, como una representación de los recuerdos, debido a que, a pesar de ser situaciones del pasado ya superadas, perduran en su memoria. En el caso de las mujeres de Peralonso, lo asocian con los pies, ya que les provoca el deseo de «dar una patada» a ese lugar o porque algunas decidieron «marcharse» de ese sitio. Los lugares más evocados fueron partes de la casa (habitación, cocina y baños); y espacios públicos, como caminos y parques en sus territorios.

Pregunta 3: «vamos a pensar si existen conflictos en el territorio que nos afectan de forma cotidiana: minería, extracción petrolera, conflictos agroindustriales, etc., ¿de qué forma afectan a nuestros cuerpos?, ¿dónde se ubicaría en el cuerpo-territorio?».

En la figura 10 se observan los sentimientos generados en las mujeres al representar en sus cuerpos los conflictos en el territorio que habitan. Se presenta una relación de 41.5% de sentimientos positivos y un 58.5% de sentimientos negativos, sobresaliendo la tristeza, el disgusto y el miedo.

Figura 10. Conflictos del territorio – Polaridad.

Los sentimientos positivos fueron generados principalmente por emociones como: la confianza, la anticipación y la sorpresa (figura 11). La mayoría de las mujeres acompañan la identificación de estos conflictos con el deseo de cambio y transformación.

Figura 11. Conflicto del territorio – Emociones.

En la figura 12 se observa que los conflictos identificados por las mujeres en sus territorios son: deforestación, residuos sólidos, monocultivos, uso de agroquímicos en cultivos, contaminación de fuentes de agua, turismo desmedido, falta de reciclaje, acumulación de basuras, abandono de perros en la zona, escasez de agua, drogadicción y desarticulación social e institucional.

Figura 12. Conflictos del territorio – Nubes de palabras.

Las partes del cuerpo donde ubican estos conflictos son muy variadas. Las mujeres de La Florida los ubican en el pecho y corazón, ya que asocian estas partes del cuerpo al sentimiento. En el vientre («desde las entrañas»), al considerar que estas problemáticas podrían afectar, a largo plazo, la salud de las personas de su comunidad. En las manos, debido al deseo de actuar, hacer y solucionar.

Pregunta 4: «ahora vamos a reconocer en nuestro mapa los lugares donde encontramos nuestra lucha, nuestra rebeldía, nuestros triunfos, ¿dónde se ubican en nuestro cuerpo?, ¿dónde nace esa rebeldía, esa palabra, ese grito?, ¿en qué parte de ese cuerpo o de ese territorio?, ¿cómo se expresa ese triunfo?, ¿un grito, una palabra, una canción?, ¿se da en la cabeza, en el corazón, los pies, el estómago, las piernas...?, ¿dónde?, ¿en qué lugares del territorio sienten que pueden ser fuertes?, ¿dónde dan sus luchas?».

En las figuras 13 y 14 se observa que la mayoría de los sentimientos compartidos por las mujeres fueron clasificados como positivos, destacando la emoción de confianza. Sin embargo, también surgieron sentimientos negativos que, en el caso del grupo de mujeres de Peralonso y Mistrató, fueron emociones como miedo y enojo. Esto se debe a que ellas acompañaron sus afirmaciones de fuerza y lucha con historias difíciles que han experimentado y que citan como ejemplos de situaciones donde han puesto en práctica esa fuerza y esa lucha, la cual, para muchas proviene de la mente, afirmando que «hay fuerza en sus ideas» y «desde la mente uno se motiva».

Figura 13. Nuestra Lucha – Polaridad.

Figura 14. Nuestra Lucha – Emociones.

En la figura 15 se observa que la fuerza también es ubicada en las piernas para huir de los lugares donde las mujeres afirman sentir que ya no pertenecen o no desean permanecer; en el vientre, donde ubican la fuerza femenina; y en las manos, con las cuales ejecutan y realizan acciones. Lo expresan de la siguiente manera: «[…] empuña la mano y dice voy a hacer tal cosa, empuña la mano pa bolear machete, empuña la mano pa barrer […]» (comunicación personal, 04 de marzo de 2023).

Figura 15. Nuestra Lucha – Nubes de palabras.

Pregunta 5: «tu cuerpo como territorio debe estar enfocado hacia la movilización, hacia la socialización, ¿dónde surge la creación de una movilización con otras, o solas?, ¿dónde se da ese encuentro con otras para organizarnos?».

Se evidencia que la movilización y unión generó en las participantes sentimientos positivos, principalmente la emoción de la confianza (figuras 16 y 17). El grupo de mujeres de La Florida ubicó su deseo de unión y movilización en las manos, ya que las perciben como un símbolo de su anhelo de construir y trabajar, así como de ayudar a los demás. Por su parte, las mujeres de Mistrató lo situaron en su mente, considerando que es allí donde se planifican las acciones y se adopta una actitud favorable para el trabajo colectivo.

Figura 16. Movilización, Unión – Emociones.

Figura 17. Movilización, Unión – Emociones.

Finalmente, las mujeres de Peralonso asociaron su deseo de unión y movilización en el corazón, puesto que este representa el amor que brindan a los demás y la intuición, denominada «sexto sentido», para comprender las necesidades de las otras personas (figura 18).

Figura 18. Movilización, Unión – Nubes de palabras.

Discusión

Resulta interesante comparar diversos estudios que utilizan la técnica de mapeo corporal para explorar la conexión entre emociones y percepciones, los cuales han arrojado resultados consistentes en cuanto a la ubicación de ciertas emociones. En la investigación de De Souza et al. (2021), realizada con mujeres que requerían asesoramiento en salud mental en Brasil, se concluyó que las participantes ubicaban el nerviosismo en la cabeza. Esta conclusión se ve respaldada por el estudio de Volynets et al. (2020), de alcance global, con participantes de 101 países, donde se encontró que la tristeza también se asocia con la cabeza.

El presente estudio reveló que las participantes ubican en la cabeza los lugares donde se sentían inseguras y que despertaban en ellas sentimientos de miedo y tristeza, como, por ejemplo, el caso del mapa de Alicia, quien ubicó en esta parte del cuerpo los recuerdos de la pérdida de su esposo a causa del conflicto armado en el país (figura 19). También se identificó en el mapa de Juliana, al ubicar el estrés que le genera salir a la ciudad, por el bullicio, el aire pesado y la cantidad de personas (figura 20).

Figura 19. Mapa corporal Alicia.

Figura 20. Mapa corporal Juliana.

Pese a las diferencias geográficas y culturales, los tres estudios concuerdan en que emociones como la tristeza, inseguridad y nerviosismo tienden a ser tanto experimentadas como localizadas a nivel mental. Esta coincidencia sugiere que la asociación de ciertas emociones con la cabeza puede ser un patrón universal en la experiencia emocional de las personas.

Volynets et al. (2020) aportan una perspectiva sobre la relación entre las emociones y la percepción corporal, al detectar ubicaciones especificas en el cuerpo asociadas con diferentes estados emocionales. Según los autores, existen emociones que se relacionan con partes del cuerpo debido a cambios fisiológicos que se generan frente a estímulos relacionados con esa emoción, tales como sudoración, cambios en la frecuencia cardiaca, respiración y expresiones faciales. En sus resultados se presenta el disgusto como una emoción fuertemente vinculada al vientre, aspecto similar al obtenido en este artículo. Un ejemplo es el de Lucero, quien relaciona el estrés que le genera el problema de drogadicción en su comunidad con dolor en el vientre (figura 21).

Figura 21. Mapa corporal de Lucero.

Sin embargo, también se observan diferencias, mientras en otras investigaciones la alegría es ubicada en todo el cuerpo, en la presente se relaciona específicamente con el corazón y el pecho.

Asimismo, los resultados de este estudio muestran que las participantes ubican en el pecho a su familia y hogar, y en el vientre los conflictos en el territorio.

Gabriela ubicó en su vientre una calavera expresando: «[…] creo que hoy en día […] estamos envenenando todo lo que comemos, comemos basura, cuando contaminamos los ríos contaminamos el agua que nos tomamos, siento que son tantas cosas esenciales que estamos dañando y todo va a quedar dentro de nosotros» (figura 22).

Figura 22. Mapa corporal de Gabriela.

Los resultados anteriores son afines a los obtenidos por Luckett y Bagelman (2023), quienes emplearon la técnica de mapeo corporal con un grupo de mujeres para analizar los impactos de género en la minería del carbón.

Esta similitud de resultados, a pesar de abordar contextos diferentes, permite inferir la existencia de patrones compartidos en la manera que las mujeres codifican sus experiencias en el cuerpo. La conexión del pecho con el hogar y los lazos familiares podría reflejar una percepción compartida de estas áreas como centros emocionales y de cuidado. Mientras que la vinculación del vientre con los conflictos territoriales posiblemente esté relacionada con la incomodidad física y emocional que estas situaciones generan.

Esta coincidencia entre investigaciones es una muestra del valor de la técnica de mapeo corporal para revelar patrones respecto a la forma en que las personas experimentan sus realidades corporales.

Realizar asociaciones entre sensaciones positivas y el pecho/corazón se observa también en los estudios de Chaves (2015) y Turmo et al. (2023). En el primero, los participantes seleccionaron el corazón y las manos como las partes del cuerpo que relacionaban con momentos felices; en el segundo, se encontró que los participantes ubicaban sensaciones de satisfacción en el pecho y manos. Estos hallazgos concuerdan con el presente artículo, donde las mujeres ubicaron la alegría y la confianza en el corazón y el pecho.

De nuevo se observa una concordancia de resultados, donde pese a las diferencias contextuales de las investigaciones, se sugiere la existencia de patrones en la vinculación de sensaciones positivas con áreas como el pecho, el corazón y las manos. Lo cual podría reflejar una percepción generalizada de estas áreas como centros de bienestar emocional.

Algunas participantes refirieron a sus casas como un lugar inseguro, donde han sentido enojo, tristeza y miedo. Al respecto, Campos et al. (2021), en su estudio con mujeres víctimas de violencia sexual, identifican los agresores como personas cercanas a la familia, convirtiendo el hogar en un lugar donde el cuerpo de las mujeres puede ser subyugado física y moralmente.

Las mujeres también expresaron sentirse inseguras, violentadas y vulnerables en espacios públicos. Unas ubicaron estas emociones en los pies, en representación de alejarse e irse de ese lugar. Lan y Rocha (2020) muestran resultados similares en su investigación, donde las mujeres ubicaron en las piernas la tensión que sienten cuando transitan por espacios donde pueden presentarse situaciones intimidantes. 

Otras mujeres ubicaron estas emociones en los ojos. Como es el caso de Amparo, quien expresó (figura 23):

El lugar donde me genera más inseguridad, donde me he sentido violentada de cierta manera, fue en una silla del parque, en una mesa del parque, ahí fue una conversación bastante maluca y muy violenta, no quisiera que volviera a pasar. (Comunicación personal, 04 de febrero de 2023).

Figura 23. Fragmento mapa corporal Amparo.

El uso del mapeo corporal en esta experiencia generó una visión holística, cocreada y empática de la relación que tejen las mujeres con sus territorios, gracias al intercambio colectivo de sensaciones, conflictos, luchas, triunfos y movilización conjunta. Este aspecto es consistente con la conclusión obtenida por Cornwall (1992) en su estudio de mapeo corporal en el área de la salud, donde destaca los aportes de esta técnica para facilitar la emergencia de temas de discusión que permiten indagar en cuestiones sociales y conexiones más complejas, aspecto igualmente resaltado por Silva et al. (2013).

En la experiencia compartida en este artículo, la técnica de mapeo corporal se utilizó como una forma de expresión, explorando la creatividad, fortaleciendo la narrativa personal y contribuyendo al empoderamiento femenino. Este planteamiento es consecuente con el análisis de Parra (2018). La autora identifica que el proceso de mapeo aporta a la construcción de las mujeres como sujetas sociales, dando valor a sus experiencias para reconocerse y organizarse, lo cual se alinea con los principios del empoderamiento y la transformación social.

Es importante resaltar que se contó con la participación de mujeres afrodescendientes e indígenas del Bosque Modelo Risaralda, sin embargo, no se realizaron análisis interseccionales que profundizaran en las posibles diferencias o relaciones entre estas variables sociodemográficas y los resultados obtenidos.

Rodó-Zárate (2023) utiliza la interseccionalidad como marco teórico de los llamados: «Mapas de relieves de la experiencia», los cuales relacionan tres dimensiones: la social (identidades de género, clase social, etnicidad, edad, etc.), la geográfica (lugares de la vida cotidiana) y la psicológica (efectos sobre las emociones). Este marco invita a reflexionar cómo estas dimensiones se relacionan, y a comprender que es su intersección lo que condiciona las experiencias.

Teniendo en cuenta lo anterior, se identifica una oportunidad para futuras investigaciones. Se recomienda incorporar marcos teóricos y metodológicos interseccionales que permitan visibilizar cómo las múltiples identidades de las mujeres rurales se materializan de manera diferenciada en sus cuerpos-territorios y en las emociones asociadas a estos.

Conclusiones

En el presente estudio se analizaron las percepciones y emociones vinculadas al territorio de tres grupos de mujeres rurales del Bosque Modelo Risaralda, Colombia, mediante la aplicación de la técnica de análisis de sentimientos al mapeo corporal.

 Entre los hallazgos más relevantes se destacó la reiterada conexión entre los lugares cotidianos como el hogar y las emociones positivas, así como la asociación de espacios de menor agrado, tales como sitios públicos y algunos espacios de la casa, con emociones negativas. El hogar fue identificado como un ámbito donde las mujeres experimentan seguridad ubicándolo en el pecho, principalmente en el corazón, como símbolo del amor hacia su familia. Sin embargo, algunas participantes también refirieron este espacio como un lugar inseguro, donde han sentido miedo, tristeza y enojo. Lo anterior corrobora la vulnerabilidad de la mujer tanto en espacios íntimos como públicos.

Se evidenció igualmente una relación entre los conflictos medioambientales en los territorios y los cuerpos de las mujeres, al abordar las posibles implicaciones de salud que estos podrían tener en ellas. Dichos conflictos fueron ubicados en el vientre como simbología de una afectación a la vida, y en el pecho, dado que para las participantes estas problemáticas no les resultan indiferentes y les generan tristeza, disgusto y miedo. Simultáneamente, estos conflictos despiertan en ellas confianza y deseos de unirse con otras mujeres para transformar sus realidades.

La técnica de mapeo corporal permitió explorar de manera más profunda la relación que las participantes establecieron entre su cuerpo y las experiencias vividas en los territorios. El acto de dibujar posibilitó que las mujeres trascendieran un discurso lógico y expresaran aspectos inconscientes, los cuales difícilmente hubiesen emergido mediante un ejercicio verbal o escrito.

Esta herramienta no solo sirve como guía para entender las explicaciones de las personas sobre sus cuerpos, sino que también genera temas para discutir que van más allá de lo puramente biológico, abriendo la puerta a explorar cuestiones sociales y conexiones más profundas como las que se dan entre la autoimagen, las percepciones culturales y los contextos sociales.

En cuanto al análisis de sentimientos, esta técnica mostró ser valiosa para identificar tendencias y patrones que podrían haberse perdido en análisis manuales convencionales, ofreciendo una perspectiva complementaria que enriquece la comprensión de la información cualitativa, sin reemplazar la interpretación contextual necesaria en este tipo de investigaciones. Igualmente, su implementación abre nuevas posibilidades para la investigación interdisciplinar al unir técnicas computacionales con técnicas cualitativas para potenciar el análisis de información.

Es imperante destacar que este ejercicio se enmarcó en un programa de liderazgo femenino, el cual permitió concluir que el empoderamiento de las mujeres debe iniciarse con espacios de autoconocimiento para fomentar un crecimiento personal y bienestar emocional. Aspectos que normalmente son descuidados y deben ser retomados para mejorar la participación de las mujeres en espacios de transformación social.

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[1] El presente artículo emerge en el contexto del programa de liderazgo femenino Tangara Multicolor en el marco del proyecto RESTAURacción, código 7-22-3. Financiación: financiado por el gobierno de Canadá y ejecutado desde la Universidad Tecnológica de Pereira entre noviembre de 2022 y marzo de 2023. Declaración de intereses: las autoras declaran que no existe conflicto de intereses. Disponibilidad de datos: todos los datos relevantes se encuentran en el artículo.

[2] Doctora (c) en Ciencias Ambientales. Universidad Tecnológica de Pereira. Correo electrónico: emecheverri@utp.edu.co

[3] Magíster Investigación de Operaciones y Estadística. Universidad Tecnológica de Pereira. Correo electrónico: anamariaguirre@utp.edu.co

[4]El grupo de mujeres del corregimiento La Florida realizó una interpretación diferente a esta pregunta por lo cual sus respuestas no se tuvieron en cuenta para el análisis de sentimientos.

 

Echeverri Londoño, E. et al., (2026). Análisis de sentimientos de las mujeres frente al territorio aplicado al mapeo corporal. Ánfora, 33(61), 146-184.