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La magia de la realidad en «Un viejo que leía novelas de amor» de Luis Sepúlveda[1]

 

[Versión en español]

The Magic of Reality in “Un viejo que leía novelas de amor” (The Old Man Who Read Love Stories) by Luis Sepúlveda

A magia da realidade em “Un viejo que leía novelas de amor” (O velho que lia romances de amor), de Luis Sepúlveda

 

 

Recibido el 21/06/2024

Aceptado el 20/02/2025

Cómo citar

Kyriakoulakou, A. (2026). La magia de la realidad en «Un viejo que leía novelas de amor» de Luis Sepúlveda. Ánfora, 33(60), 289-314. https://doi.org/10.30854/4hdx7095

Antonia Kyriakoulakou[2]

https://orcid.org/0000-0003-3455-6157

Grecia

 

 


 

Resumen

Objetivo: encontrar la tendencia magia de la realidad a través del estudio analítico de la novela Un viejo que leía novelas de amor del escritor chileno Luis Sepúlveda. Metodología: se hizo uso de métodos bajtinianos y la elaboración de un cuadro de análisis comparativo de dicha tendencia con las dominantes del periodo Boom y Posboom, investigando documentos académicos, varias ediciones de la novela, extractos de la historia narrada y entrevistas literarias. Resultados: se examinan ciertas dicotomías y mensajes éticos que muestran el simbolismo literario del autor sobre el tema de la protección de la selva amazónica, sus tribus y animales. En este sentido, se hallan respuestas a las preguntas planteadas sobre la existencia de la tendencia magia de la realidad en la mencionada novela de Luis Sepúlveda. Conclusiones: a través de la vida del viejo Antonio Proaño dentro de la selva amazónica, se hace claro que la magia de la realidad se encuentra dentro de los diálogos y los incidentes diarios de los protagonistas de la novela sepulvedana, que enfocan el poder de las palabras que representan el entorno mágico latinoamericano.

Palabras clave: magia de la realidad; realismo; Un viejo que leía novelas de amor; el escritor Luis Sepúlveda (obtenidos del Tesauro de lengua y literatura).

Abstract

Objective: To discover the trend of the magic of reality through the analytical study of the novel “Un viejo que leía novelas de amor” (The Old Man Who Read Love Stories) by the Chilean writer Luis Sepulveda.  Methodology: Bakhtinian methods as well as a comparative analysis of this trend with dominant trends of Boom and Post-boom period, academic documents, several editions of the novel, extracts from the narrated story and literary interviews were used. Results: Certain dichotomies and ethical messages that show the author's literary symbolism on protection of the Amazon rainforest, and its tribes and animals are examined. There are answers to the questions regarding the existence of the trend in the magic of reality in the aforementioned novel by Luis Sepúlveda. Conclusions: Through the life of the old man Antonio Proaño within the Amazon rainforest, it becomes clear that the magic of reality is found within the dialogue and daily incidents of the novel’s protagonists, which focus the power of the words that represents the Latin American magical environment.

Keywords: Magic of reality; realism; The Old Man Who Read Love Stories; the writer Luis Sepúlveda (obtained from the Thesaurus of language and Literature).

Resumo

Objetivo: identificar a tendência da magia da realidade por meio do estudo analítico da novela “Un viejo que leía novelas de amor” (O velho que lia romances de amor), do escritor chileno Luis Sepúlveda. Metodologia: utilizaram-se métodos bakhtinianos e a elaboração de um quadro de análise comparativa dessa tendência com as dominantes dos períodos do Boom e Pós-Boom, investigando documentos acadêmicos, diversas edições da novela, trechos da narrativa e entrevistas literárias. Resultados: analisam-se certas dicotomias e mensagens éticas que evidenciam o simbolismo literário do autor em relação ao tema da proteção da selva amazônica, suas tribos e animais. Nesse contexto, encontram-se respostas às perguntas formuladas sobre a presença da tendência magia da realidade na referida obra de Luis Sepúlveda. Conclusões: por meio da vida do velho Antonio Proaño na selva amazônica, torna-se evidente que a magia da realidade está presente nos diálogos e nos incidentes cotidianos dos protagonistas da novela de Sepúlveda, ressaltando o poder das palavras que representam o ambiente mágico latino-americano.

Palavras-chave: magia da realidade; realismo; Un viejo que leía novelas de amor; o escritor Luis Sepúlveda (extraídos do Tesauro de Língua e Literatura).

La magia de la realidad en la novela sepulvedana

El estudio de la literatura de Luis Sepúlveda y, en particular, de su novela Un viejo que leía novelas de amor y sus diferentes publicaciones de la obra, llega a ciertas conclusiones sobre el estilo literario propio del autor, la «magia de la realidad». Al mismo tiempo, se crean ciertas preguntas acerca de la desaparición de este estilo literario que conducen a una búsqueda de posibles respuestas.

Se encuentra la afirmación del propio autor sobre la existencia de su estilo literario «magia de la realidad» en la portada de la primera edición de la novela en referencia. Aunque la tendencia sepulvedana ha desaparecido a lo largo de las reediciones de su obra, se encontraron trabajos académicos de la época de sus varias publicaciones que afirman la existencia del estilo literario sepulvedano. En particular, hay textos de los académicos Juan Gabriel Araya Grandón, Carlos Morello Frioli y Joaquín Marco, que fueron difíciles de encontrar en la época actual de esta investigación. El catedrático Juan Araya Grandón (2000) menciona que

siendo Sepúlveda un destacado escritor del Posboom de la literatura hispanoamericana, se separa del realismo mágico de corte garcíamarqueano, al eliminar su exotismo y tropicalismo e incorporar la magia como un componente más de nuestra forma de ser y de nuestra sociedad. De este modo, caracteriza a su narrativa, utilizando una nueva fórmula expresada en la frase «magia de la realidad». Entre los miembros de su generación, quizás debiéramos mencionar a Osvaldo Soriano, Paco Ignacio Taibo, Ramón Díaz Eterovic, Mempo Giardinelli, Leonardo Padura Fuentes, Hernán Rivera Letelier y otros. (p. 1).

Mientras que Frioli (1993) opina que «[…] la magia de la realidad radica en la visión que el narrador ofrece de la selva amazónica de Ecuador y, concretamente, del profundo conocimiento que de ella va adquiriendo el personaje protagonista, Antonio José Bolívar Proaño» (p. 345) Por su parte, Joaquín Marco (2010), refiere que

Luis Sepúlveda proclama en la solapa de su novela Un viejo que leía novelas de amor (Sepúlveda, 1993) una nueva tendencia que se ha separado del realismo mágico y está emergiendo de forma contundente de una manera creíble, la magia de la realidad. (p. 1).

La novela Un viejo que leía novelas de amor, como su propio autor declara, es el fruto de su experiencia vital con los Shuar. Fue una expedición de la UNESCO que Sepúlveda aceptó para evaluar el impacto de la colonización en este pueblo. Durante dicha expedición compartió la vida de los Shuar por siete meses y llegó a comprender a América Latina como un continente multicultural y multilingüe, donde el marxismo que le enseñaron no era aplicable a una población rural que dependía de su entorno natural circundante, allí descubrió su maravilloso estilo de vida como un equilibrio único entre sí y con la naturaleza. Trabajó en estrecho contacto con organizaciones de pueblos indígenas, y elaboró el primer plan de alfabetización de la Federación campesina de Imbabura, en los Andes. El siguiente extracto de la entrevista al autor de Josefina Ribalta y Fernando Cross ofrece la propia opinión de Luis Sepúlveda sobre el tema ecológico, que está en el núcleo de la novela referida:

F.C: Y ese respeto por la naturaleza, por el equilibrio del medio ambiente, ¿lo tuvo siempre o surgió a medida que fue creciendo, «juntando experiencias», haciéndose «viejo»?

L.S: No, la verdad es que existió desde siempre. Tuve la fortuna de tener un abuelo maravilloso. Él era un anarquista andaluz; fue en Chile uno de los precursores ambientalistas que se metió en un montón de causas perdidas para la preservación de ciertos espacios. El «viejo» hablaba de ese derecho que llamaba «la recuperación de la dignidad ecológica», el derecho que los seres humanos tenemos para decidir sobre la posibilidad de una convivencia armónica con el medio que nos rodea que, trasladado a términos políticos, significaba: ¿qué hacemos con nuestras materias primas, sin tener que hipotecar el futuro? Y, luego el tiempo me fue dando una racionalización más científica de los problemas del medioambiente y de las terribles consecuencias que tiene para toda la especie humana, la profunda crisis ecológica de nuestro tiempo. (Sepúlveda, 1995, p. 9).

En cuanto a la poeta chilena Carmen Yáñez, compañera de vida de Luis Sepúlveda, ha ofrecido, por correo electrónico, su propio modo de ver la magia de la realidad sepulvedana (Yañez, 2021). La novela en cuestión narra la vida de un viejo, Antonio Proaño, dentro de un entorno ambivalente en el que el alcalde no respeta su pueblo ni el territorio, media en las colaboraciones ilegales de la caza de animales y el exterminio de los bosques para cumplir con exageradas e irrazonables demandas de recursos del mundo occidental. Un reflejo de la época de la colonización, en la que representantes de los estados occidentales, como España, Portugal y Estados Unidos, no dudaron en exterminar a cientos o incluso miles de nativos del continente latinoamericano para obtener a la fuerza los tesoros que aumentarían sus riquezas. Un crimen que continúa hoy, con la devastación de la Amazonía y de sus pueblos. La profesora Claudia Marcela Páez Lotero (2023) afirma que

[…] en esta novela de Luis Sepúlveda, el viejo Bolívar Proaño ama profundamente la Amazonía y es testigo del grave daño ambiental que producen la agricultura, la ganadería, y la explotación maderera, minera y petrolera […] Aborda los efectos de la colonización humana, la explotación agrícola, petrolera y maderera sobre los ecosistemas de dicha región y sobre las comunidades indígenas. (p. 5).

Metodología

Es conocido que en cada análisis literario se considera cada vez más común constatar que cualquier investigación literaria depende no solo de la personalidad del investigador, sino de los métodos que utiliza para resaltarla (Fokkema et al., 1993). En este caso, la presente investigación se basa en la crítica literaria y el aporte del crítico literario ruso Mijaíl Bajtín, utilizando sus nociones ‘sujeto’ y ‘reflejo’, ‘polifonía’, ‘dialogía’, ‘carnavalización’, ‘evaluación social’ y el concepto de «cronotopo», para identificar y evidenciar la conciencia literaria sepulvedana en su obra mencionada (Bajtín, 1999, p. 216). El «sujeto social» se combina con «los objetos ideológicos», dentro de la fase de la crítica de una obra literaria, formando una unidad que «refleja» la realidad del aspecto social. De esta manera, las ideologías sociales se transforman en la creación de ese sujeto social, anteriormente referido, formando el «ambiente ideológico» de la teoría de Bajtín (Poderti, 2019).

En este sentido, la novela examinada se presenta como un mundo ideológico propio del lector, aportando un producto de conciencia social. Es lo que se aprecia como principal intención comunicativa de Sepúlveda mediante la magia de la realidad. Por ende, se estudian entrevistas, ensayos académicos y libros de referencia para definir tanto la aparición como desaparición de este estilo literario en la obra del autor. Es sabido que la teoría bajtiniana considera que el hecho literario contiene una forma ideológica, cuya concreción lingüística es un reflejo de las ideologías sociales de la época de la obra; tal como se hace en esta investigación, para identificar rasgos de la magia de la realidad en la novela en referencia (Kyriakoulakou y Martínez, 2024).

Análisis

El elemento básico de la investigación se basa en la breve reseña histórica de las ediciones de la novela en consideración, lo que Maximiliano Alarcón señala en su entrevista «La historia de la 1° edición 'artesanal' de la obra cumbre de Luis Sepúlveda, antes de que una editorial francesa lo lanzara a la fama» (Alarcón, 2020):

Según los registros oficiales, este trabajo fue publicado por primera vez en Francia en 1992, sin embargo, existió una edición anterior en Chile publicada en mayo de 1990, la cual fue retirada del mercado antes de alcanzar la popularidad. (párr. 3).

Estamos, con toda probabilidad, ante una de las mejores creaciones literarias de esta nueva narrativa que se funda en lo que llaman ‘magia de la realidad’, y con la cual Sepúlveda y otros autores buscan separar aguas de aquella que dio origen al «realismo mágico». (párr. 4).

A continuación, se presenta un breve análisis de las varias ediciones de la novela en referencia.

En la figura 1 (A-F) hay imágenes desde la 1ª edición chilena (Sepúlveda, 1989a) hasta las próximas ediciones (Sepúlveda, 2019). Se afirma que, en las primeras ediciones de la editorial Tusquets, de su Colección Andanzas, aparece la tendencia sepulvedana de la magia de la realidad: «Sepúlveda se inscribe en esa nueva corriente literaria hispanoamericana que, según sus propias palabras “se ha separado del realismo mágico” y se plantea, de una manera creíble, la magia de la realidad» (Sepúlveda, 1988, p. 1). Mientras que la edición que se muestra en la figura 1 (D) está acompañada con una cinta de papel verde que dice: «Alejándose del realismo mágico, esta novela nos revela la magia de la realidad». Desde estas cuatro ediciones se llega a la conclusión de la existencia de la magia de la realidad. Sin embargo, en las ediciones posteriores (E y F), de Tusquets, se ha eliminado no solamente la cinta de papel verde sino cada mención en la cubierta o en el prólogo de la novela. Ahora bien, en la figura 2 (A) hay una mención de dicha tendencia en color azul, mientras que en la otra (2B) no. Así, surgen cuestiones que se intentarán responder en esta investigación, examinando el material disponible.


 

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Figura 1. Varias ediciones de la novela «Un viejo que leía novelas de amor».

Fuente: (A) La primera publicación en Chile (Sepúlveda, 1989a), (B) La primera publicación en España (Sepúlveda, 1989b), (C) La primera publicación en Francia (Sepúlveda, 1992). (D) La tercera edición de Tusquets (Colección Andanzas) (Sepúlveda, 1993), (E) La vigesimoséptima edición de Tusquets (Colección Andanzas) (Sepúlveda, 1996) (F) La vigesimocuarta edición de Tusquets (Colección Maxi) (Sepúlveda, 2019).

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Figura 2. Solapas de la Colección Andanzas (Sepúlveda, 1993; 1996).

Fuente: (Sepúlveda, 1993; 1996).

Nota: (A) Tercera edición. En color azul (por parte de la autora del artículo) está la referencia del autor a la «magia de la realidad» (Sepúlveda, 1993). (B) Vigesimoséptima edición. La ya mencionada referencia fue sustituida por anáforas a nuevas publicaciones de novelas del autor (Sepúlveda, 1996).

A book open with text

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Figura 3. Edición de 1989.

Fuente: Sepúlveda, 1989.

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Figura 4. Las ediciones de Un viejo que leía novelas de amor de 1989 y 1993 donde se refiere «la magia de la realidad».

Fuente: Sepúlveda, 1993; 1989.

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Figura 5. Portadas de otras ediciones en francés.

Fuente: Sepúlveda, 1992.

En «Un viejo que leía novelas de amor» se destacan temas sobre el amor, el respeto por la naturaleza, el medio ambiente y las tribus de la Amazonía. Hay un interés especial por mostrar la destrucción de la selva amazónica, sus pueblos y sus animales. Históricamente, esta novela fue publicada en 1989, y es fruto de la experiencia personal del escritor chileno exiliado en 1977, por razones políticas. En el mismo año, como se mencionó anteriormente, Sepúlveda realizó una misión de estudio de los «impactos del proceso de colonización en las poblaciones amazónicas» en Brasil. Desde este estudio y su estancia por seis meses con la tribu Shuar en la Amazonía de Ecuador, el autor narra la relación del hombre con la naturaleza y el significado de las armas artesanales en la supervivencia humana; mientras que el tema dominante de la obra es el amor, expresado desde el protagonista y su admiración por la belleza de la vida y la lectura de novelas de amor.

El propio «yo» del autor se representa por su protagonista Antonio Proaño, ya que se dividen los mismos intereses humanos y ecológicos. Según Michele Lefort (2000):

Luis Sepúlveda noveliza su conocimiento del entorno y el de los hombres para lograr una fábula humanista, moralizadora para nuestro tiempo, una de las primeras novelas conscientemente ecologistas que denuncia la destrucción del ámbito natural por empresas aprovechadoras de la madera. Propone una reflexión sobre «la magia de la realidad», la expresión es del mismo autor, y sobre la magia del relato, tanto el relato autobiográfico pretexto de la novela, como el relato de evasión, las lecturas del «viejo» gracias a las cuales logra sobrevivir a las trágicas vivencias que quisiera olvidar. (pp. 143-149).

El estilo de la novela se basa en una actitud escénica y de carácter polémico que se prolonga al realismo de los 40, de viejos esquemas narrativos de la narrativa hispanoamericana de Francisco Coloane, en un recuerdo influenciado por él y por Hemingway. La obra está dividida en ocho capítulos, encabezados y enumerados con letras. Entre los personajes básicos está el protagonista, Antonio José Bolívar Proaño; el dentista y amigo del protagonista, Rabicundo Loachamín; los Shuar; el pueblo; los cazadores y los gringos; el alcalde; la Tigrilla; la esposa del protagonista, Dolores Encarnación del Santísimo Sacramento Estupiñán Otavalo (DESSEO); y su amigo, Nushiño. El tema principal es la relación del hombre con la naturaleza.

En cuanto a los aspectos narrativos, el narrador está en tercera persona, omnisciente, y focalizado en el protagonista-alter ego del escritor. El «yo» del narrador se acerca a la selva y sus habitantes, los Shuar. El tiempo es lineal y frecuentemente se interrumpe con flashbacks. En el «cronotopo» aristotélico y bajtiniano, son dos espacios: la selva amazónica y el poblado ecuatoriano «El Idilio». Por ende, hay una «diacronía» de la historia narrada y una «sincronía» al relato de la selva amazónica. «Como en los poemas épicos de Homero o Virgilio, la obra no se desarrolla cronológicamente sino, por así decirlo, emocionalmente, situando al lector desde el principio in media res, en un momento clave para entender su desarrollo posterior» (Tausiet, 2007, p. 2).

El tipo de escritura es simple, su lenguaje es cuidado y vivo, con un vocabulario claro y documentado. Las imágenes se muestran sin mensajes ni conceptos incomprensibles o escondidos; y los mensajes que quiere transmitir el autor giran alrededor de temas ecológicos y culturales, como se mencionó anteriormente.

Como es bien sabido, la obra pone en juego la historia paralela de una doble caída, la de Satán (a quien la ira divina precipitará a los abismos más alejados del Cielo, a las dolientes profundidades sobre las que el ángel caído reinará por toda la eternidad, herido en su orgullo y tramando una venganza sin fin) y la de Adán y Eva (que se verán expulsados del Paraíso terrenal y arrojados a la mortalidad, a un mundo habitado ya por la ruina, la finitud y el pecado). Así, el ángel rebelde provoca la perdición de la nueva criatura (que habrá de llevar siempre en sí esa doble naturaleza, angélica e infernal) y abre un nuevo tablero de juego para su eterna disputa con Dios. (Milton, 1667, p. 23).

Es interesante la evocación del ideal arcádico en la selección sepulvedana, que se refiere al topónimo «Idilio» de la historia narrada. «Idilio» se emite al poema corto que se llama «romance», el cual pertenece a la poesía bucólica y se refiere al tema del «perdido paraíso». Ambas referencias siguen unidas a la mitología griega. Arcadia del Peloponeso era el dominio de Pan, un desierto virgen hogar del dios del bosque y su corte de dríadas, ninfas y otros espíritus de la naturaleza. Era una versión del paraíso, aunque solo en el sentido de ser la morada de entidades sobrenaturales, no un más allá para los mortales fallecidos. Tanto el poeta griego Teócritos del siglo III a. C, como el poeta romano Virgilio en sus «Églogas» y la «Divina comedia», influyeron en la literatura europea medieval, y Arcadia se convirtió en un símbolo de la sencillez pastoril. Por lo tanto, Garcilaso de la Vega revisó el tema, y el nombre Arcadia pasó a aplicarse a cualquier lugar idílico o al paraíso.

El «Et in Arcadia Ego» de Nicolas Poussín se trata de una pintura famosa que recuerda al espectador que incluso en la dichosa utopía de Arcadia, del «perdido paraíso» la muerte todavía existe. Llega a la conexión de la novela en cuestión que narra la historia de la vida, del amor y de la muerte de un «viejo que leía novelas de amor» en el «Idilio»; un lugar parecido al «perdido paraíso del Edén», que, según su autor, necesita una atención global mundial, para sobrevivir dentro de un mundo natural dramáticamente explotado por un periodo de decisiones irracionales que erradican la flora, la fauna y las tribus que habitan la selva amazónica.

Y no es extraño que Sepúlveda decidiera publicar su novela traducida al inglés en la editorial Arcadia de los E.U. (Souviron, 1996). Sepúlveda (1993) afirma que del Edén de Miguel Tzenke solo queda su parodia: «El Idilio, ese espantoso pueblo portuario que es el reverso de lo que dice ser, un infierno de fealdad y soledad física y moral» (p. 3). La «magia de la selva y de los selváticos» muestra la intención ecológica del escritor, así como su intención de separar de su estilo literario elementos exóticos o tropicales, ingredientes básicos del realismo mágico.

A continuación, se presentan unas características básicas de los dos movimientos literarios contemporáneos a la publicación de la novela, que se sitúan en el periodo del boom y posboom latinoamericano, comparados con el estilo propio literario de Sepúlveda. Se trata del realismo mágico, con básicos exponentes como Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar; y lo real maravilloso con Alejo Carpentier como exponente. De esta manera, se hace una elaboración propia de la autora del presente artículo, sobre las tres tendencias: realismo mágico, lo real maravilloso y la magia de la realidad, en la que se muestran diferencias y similitudes mediante una tabla comparativa (tabla 1).

Una primera conclusión a partir de la comparación es que el «realismo mágico» es la presentación de lo que es posible pero improbable; mientras que lo «real maravilloso» se trata de un sustrato folclórico y metodológico de América Latina, rico y mejor conservado que el europeo. En cuanto a la «magia de la realidad», es un estilo puro, sin recovecos o contaminación perniciosa.


 

Tabla 1. Comparación entre las tres tendencias.

Realismo mágico

Real maravilloso

Magia de la realidad

Tendencia internacional, surge en 1918. Relata un mundo real en el cual, de repente, sucede algo inverosímil. Tendencia artística que prefiere la inconsciencia colectiva de Jung basada en las ideas de las teorías arquetípicas, en el sentido de que todas las épocas se funden en un momento del presente.

Tendencia regional latinoamericana que muestra la cultura y las creencias de los pueblos nativos, presentándolas con una noción dramática y fantástica que se unen para presentar un conjunto original e irreal sobre las culturas etéreas, las europeas y otras.

 

Tendencia internacional relacionada con la obra literaria de su fundador, el autor chileno Luis Sepúlveda. Presentación de la intención literaria sepulvedana de «separar las aguas» de aquella que dio origen al realismo mágico y lo real maravilloso.

La realidad de la narrativa se muestra con elementos fabulosos y fantásticos, teniendo una perspectiva de exageración en lo aparente. En esta perspectiva, el escritor necesita crear un clima sobrenatural sin tener la intención de separarse de lo natural, por lo que asume como base la realidad.

 

Se trata de una narración donde unos acontecimientos escapan de lo racional y aportan un quehacer cotidiano. Se muestra como totalmente natural algo que podía entenderse como mágico, sobrenatural o inverosímil en otras culturas. Se origina en ciertas zonas de América Latina y tiene raíces indígenas y africanas. La noción del realismo se muestra como una alteración de la propia realidad.

La magia de la realidad se mueve en la narrativa entre la limpieza de su estilo, por ese don de reducir las palabras, y su lenguaje simple y vívido sin extrañezas ni asuntos mágicos técnicos o inventados.

El realismo mágico pretende presentar la propia realidad como si esta fuera mágica.

 

Lo real maravilloso se mueve dentro de lo natural y evita cualquier acción que pueda provocar sentimientos desagradables, de miedo o terror al público, mediante un acontecimiento insólito.

La magia de la realidad se centra en la representación de la magia de los propios hombres indígenas, su modo de vivir, sus creencias y su equilibrio en su entorno físico que es la selva amazónica.

El narrador tiene un rol de jugador, en un intento de provocar sentimientos extraños al público.

Deja de ser lo desconocido para incorporarse a lo real. El realismo surge como una alteración de la realidad. En este sentido, esta se muestra como maravilla gracias al rol que asume el narrador.

El escritor vive dentro de la narración que narra su narrador, como el alter ego del protagonista. De ese modo, pone el foco en la realidad de los hechos de acuerdo con su pensamiento ético, político y social, evitando exageraciones en los personajes y los acontecimientos surgidos en la historia.

Su prosa es clara y precisa.

Su prosa se caracteriza por un barroquismo.

Su prosa es clara y precisa, y cada narración se mueve dentro de la magia de la propia realidad.

Presentación de lo que es posible, pero improbable.

Sustrato folclórico y metodológico de América Latina, rico y mejor conservado que el europeo.

Estilo puro, sin recovecos o contaminación perniciosa.

Ejemplos: Pedro Páramo de Juan Rulfo, y Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

Ejemplos: Chac Mool de Carlos Fuentes, y El Reino de este mundo de Alejo Carpentier.

 

Ejemplos: Un viejo que leía novelas de amor, Historia de una ballena blanca, El fin de la historia, Mundo del fin del mundo, entre otros de Luis Sepúlveda.


 

Discusión

En la historia analizada hay una intención de presentar los mensajes ecológicos y culturales mediante dicotomías. Predomina la conocida expresión «civilización versus barbarie». El acto de leer del protagonista, Antonio Proaño, se convierte en elemento clave de la estructura de la novela, ya que él disfruta de sus lecturas en voz alta todos los días, buscando relajarse y alejarse de la soledad de los últimos años de su vida. No escapan de su atención las ciudades extranjeras, por su belleza y el modo moderno de vivir de sus ciudadanos. Disfruta del ritmo de los asuntos amorosos y busca en ellos elementos maravillosos.

Asimismo, surge un contraste entre, por un lado, la «ignorancia» del alcalde y sus acompañantes, y, por otro, la «sabiduría» de Proaño, ya que este se ha sentido cultivado en sus íntimos sentimientos amorosos, mediante las lecturas de sus novelas. De este modo, Antonio adquiere una doble dimensión en el amor: la natural y la literaria. Esta doble dimensión le hace capaz de actuar como cazador obligado a serlo, pero conectado y en comunicación con la Tigrilla durante todo el procedimiento de su cacería. Ambos, el viejo y la Tigrilla, se han visto envueltos en una lucha por la supervivencia, que al final ha costado la vida del animal y la muerte del corazón de Antonio Proaño, por haber actuado tan violentamente contra una criatura tan bella y magnífica de la selva amazónica.

Se presentan algunos temas específicos de la narración, que consisten en los mensajes éticos que son expresados por el autor en la historia en referencia. Por un lado, es la ignorancia versus la sabiduría que se muestra por el alcalde, y sus acompañantes versus el «sabio» viejo Antonio Proaño. Por otro lado, está la doble dimensión del amor del protagonista: natural y literaria, su poder de cazador de la Tigrilla, en un modo comunicativo con ella, que muestra la lucha por la supervivencia entre hombre y animal. Al final, la Tigrilla se muere y el corazón del «viejo» se rompe.

En la cultura de la selva hay un recuerdo del pasado. Invirtiendo la establecida dicotomía «civilización vs. barbarie», que se extiende al propio protagonista Proaño, Sepúlveda identifica como «civilizada» la cultura de los pueblos indígenas que viven en paz y armonía con su entorno natural, y como «bárbaros» a los europeos y norteamericanos que destruyen todo lo que se mueve en su camino, a cambio de una ganancia económica temporal. Es importante mencionar que el binomio de la «civilización vs. barbarie» llega desde la época de Domingo Faustino Sarmiento; en su tiempo se pensaba que el gran problema de la Argentina era el dilema entre la «civilización» y la «barbarie». La primera se identificaba con lo urbano, lo que estaba en contacto con lo europeo, es decir, el progreso; mientras que la segunda era lo rural, el atraso, el «indio» y el «gaucho»[3].

En el siguiente ejemplo, se presenta la intención literaria sepulvedana de «separar las aguas» de aquella que dio origen al realismo mágico y lo real maravilloso. Especialmente, se enfoca en la vida política del pueblo del Idilio mediante su alcalde, que supone la máxima autoridad. En la presente fase, la magia de la realidad consiste en la presentación de los hechos mediante un lenguaje vivo y claro de la vida mágica en el Idilio, con el siguiente ejemplo de la novela:

El alcalde, único funcionario, máxima autoridad y representante de un poder demasiado lejano como para provocar temor, era un individuo obeso que sudaba sin descanso [...] Llegó con la manía de cobrar impuestos por razones incomprensibles. Pretendió vender permisos de pesca y caza en un territorio ingobernable. (Sepúlveda, 1989, p. 12).

La magia de la realidad se mueve en la narrativa con un estilo limpio, fruto del talento del autor para expresarse con pocas palabras y con un lenguaje simple y vivo, sin extrañezas ni asuntos mágicos técnicos o inventados, lejos del folclorismo estilístico o del lenguaje. De este modo, su prosa es clara y precisa y cada narración se mueve dentro de la magia de la propia realidad, mientras que su estilo se presenta puro, sin recovecos ni contaminaciones perniciosas. Por eso, dicha tendencia aparece en la representación de la magia de los propios hombres indígenas, su modo de vivir, sus creencias y su equilibrio en un entorno natural como el de la selva amazónica; como lo muestra el siguiente ejemplo: «El viejo se acercó al cadáver, se inclinó, le movió la cabeza y abrió la herida con los dedos» (Sepúlveda, 1988, p. 13).

A la vez, combina de manera única la tradición de la magia de las novelas de amor con la magia de la realidad de la selva amazónica. Así se muestra desde el diálogo típico que sigue entre el protagonista Antonio José Bolívar Proaño y el dentista, que en cada uno de sus viajes le proveía de la lectura de novelas de amor:

   ¿Son tristes? —preguntaba el viejo.

   —Para llorar a mares —aseguraba el dentista.

   ¿Con gentes que se aman de veras?

   —Como nadie ha amado jamás.

   ¿Sufren mucho?

   —Casi no pude soportarlo —respondía el dentista.

Pero el doctor Rubicundo Loachamín no leía las novelas […]. (Sepúlveda, 1988, p. 16).

«Quería ser uno de ellos, sin llegar a serlo». Luis Sepúlveda vivió en la Amazonía con los Shuar, en su esfuerzo por ser uno de ellos. Finalmente, no pudo lograrlo, por eso vive dentro de su narración; mediante su propio narrador, revive recuerdos suyos desde la personalidad del protagonista Antonio Proaño.

Según Bajtín, un aspecto relevante es la lengua como instrumento literario crítico. El método analítico literario bajtiniano, con sus «metáforas epistemológicas», ha ayudado en la ubicación de las ideas de Sepúlveda sobre el respeto a la naturaleza amazónica y sus animales, así como de las tribus Shuar que conservan, con su propio modo de vida, las reglas de equilibrio entre entorno natural y su modo de civilización. De todo lo dicho, se deduce que la novela muestra al lector la ideología social de la época, tal y como afirma Bajtín, proyectada en sus propias ideas humanísticas y ecológicas sepulvedanas. Es sabido que la teoría bajtiniana considera que el hecho literario contiene una forma ideológica, cuya concreción lingüística es un reflejo de las ideologías sociales de la época de la obra. En cuanto a la burla y la carnavalización bajtiniana, estas están presentes en la descripción y los diálogos del alcalde, figura ridiculizada y amorfa que, hablando, casi todas las veces comete errores. En este sentido, de acuerdo con la teoría bajtiniana sobre la carnavalización como antiguo código cultural, la polifonía y la dialogía (Bajtín, 1999, pp. 38-42), el autor presenta una situación que se contempla con disgusto, en consonancia con su opinión política socialista-anarquista:

Al entrar en la choza, por entre la capa de lluvia pudo ver sobre el muelle la solitaria y obesa silueta del alcalde bajo el paraguas, como un enorme y oscuro hongo recién crecido sobre las tablas. (Sepúlveda, 1993, p. 36).

Y así en el ejemplo:

Antonio José Bolívar Proaño se negó a la posibilidad de ser padre de un hijo de carnaval. (Sepúlveda, 1988, p. 19).

Como devela Bajtín, frente a la ley, la risa, la seriedad, la irrisión, al rostro y la máscara, así, Sepúlveda expresa en su novela lo paródico mediante de «la hipérbole y lo escatológico» de la figura del alcalde, a quien presenta de un modo burlesco y carnavalizado (Rodríguez, 2001, p. 42).

Por supuesto, en la puesta en escena de la depredación del ambiente hay una ironía y casi una burla, recursos que son empleados por el autor como parte de su denuncia y crítica social tejida en la narración de su obra: «Antonio José Bolívar Proaño se ocupaba de mantenerlos a raya, en tanto los colonos destrozaban la selva construyendo la obra maestra del hombre civilizado: el desierto» (Sepúlveda, 1993, p. 27).

Los mensajes éticos de Sepúlveda, en su novela, representan unos binomios tales como «civilización y barbarie», mencionados anteriormente, y «amor y muerte». Esta última dicotomía se encuentra en el amor con el que el autor inventa su propia historia. Las novelas hablan de la otredad del amor: el amor por el otro, por las criaturas de la naturaleza, entre las mujeres y los hombres shuar, y entre Antonio Proaño y su esposa Dolores Encarnación. Un amor que abraza a todos los seres naturales que respetan la naturaleza. Su nombre completo es Dolores Encarnación del Santísimo Sacramento Estupiñán Otávalo, cuyas iniciales componen el acróstico DESSEO (Heymann, 1997, p. 154). El amor es una antítesis de su acróstico, ya que ella muere a los 20 años, sin hijos ni respeto. Por ello, Antonio elige el exilio antes que la humillación de la violación en grupo en su pueblo natal, por no haber tenido hijos en su matrimonio. En cuanto a los Shuar, es el amor fraternal que lo une a Nushiño por el que Antonio se convertirá en una especie de Caín, condenando a su amigo a una muerte inquieta vagando por la selva, y a él mismo a un nuevo destierro; como en el ejemplo que sigue:  

Mala manera de marcharse —musitó en una mueca de dolor, Nushiño, y con mano temblorosa le indicó su calabaza de curare—. No, me iré tranquilo, compadre. Andaré como un triste pájaro ciego, a choques con los árboles mientras su cabeza no cuelgue de una rama seca. Ayúdame, compadre. Los Shuar lo rodearon. Él conocía las costumbres de los blancos, y las débiles palabras de Nushiño le decían que llegaba el momento de pagar la deuda contraída cuando lo salvaron luego de la mordedura de la serpiente. […] Nunca antes tuvo un arma de fuego en sus manos, pero al ver cómo el hombre echaba mano al machete intuyó el lugar preciso donde debía poner el dedo y la detonación provocó un revoloteo de pájaros asustados. (Sepúlveda, 1988, p. 26).

Asimismo, el amor del viejo Proaño por la Tigrilla, loca de dolor por su compañero tigre herido, es también el catalizador de su caza, ya que conduce al anciano a matarlo, para acortar su sufrimiento en una última muestra de ternura antes de entablar una pelea final con la Tigrilla; en una especie de balé épico presidido por Eros, pero que desemboca en un-Thanatos predecible.

«Era puro sin más fin que el amor mismo, y sin celos» (Sepúlveda, 1988, p. 24). Así es el amor del escritor por la Amazonía, sus pueblos y animales salvajes; que es un amor por la selva, la cual se muestra como un útero húmedo y caliente, tanto en Edén como en «infierno verde», donde todo vive y muere en un ciclo sin fin. Es Amor y muerte, irremediablemente asociados, salvo en el breve episodio de su vida pasada con los Shuar, cuando conoció el amor puro sin más fin que el amor mismo, sin posesión ni celos. El amor doloroso es parte de la historia de Antonio Proaño, lo ha vivido, pero siente la legítima necesidad de que lo cuenten, una y otra vez, como las propias palabras en sus novelas de amor, que a veces le hacían olvidar la barbarie humana. Para él, las novelas fueron el único bálsamo que le quedaba, o, como él mismo dice, el antídoto contra el ponzoñoso veneno de la vejez.

Luis Sepúlveda en su novela Un viejo que leía novelas de amor, mediante su protagonista «el viejo», muestra los roles reales dentro de la naturaleza. Antonio Proaño quebrantó dos veces las sagradas leyes de los Shuar, matando con pistola en lugar de una «cerbatana»; primero al «gringo» y después a la Tigrilla. Así se muestra la «civilización» de los Shuar y la «barbarie» de los extranjeros europeos y norteamericanos. Se define que la «civilización» vive mediante el respeto de las leyes de la naturaleza y de sus habitantes, mientras que la «barbarie» se representa con los norteamericanos y europeos que matan sin límite por ganancias efímeras.

Para el autor, la realidad amazónica es tan inimaginable que para aprehenderla es necesario contarla de manera creíble, domesticarla en la ficción por medio de la magia de la realidad de las palabras. La Amazonía, así bautizada por los españoles que creían haber descubierto en sus costas un pueblo idéntico a las amazonas mitológicas, es una gran proveedora de mitos, pero estos están ausentes en este libro. Y «la Amazonia», como escribe tiernamente su autor, se encuentra domesticada casi únicamente en virtud del uso combinado del artículo, la minúscula y el desplazamiento del acento tónico que hacen de la gigantesca Amazonía (aquellos parajes sin límites y sin dueños) un mundo más a nuestra medida.

En este contexto, se aprecia en su verdadero valor la doble dedicatoria del libro, que reúne en un solo homenaje a los dos defensores de la Amazonía, el hombre de acción injustamente asesinado y el hombre «de historias desbordantes de magia» que confía a las palabras el poder de dar a conocer «su desconocido mundo verde», la magia de su realidad. Sepúlveda es el portavoz de ambos, y transmite a través de la escritura esta magia que pertenece a la tradición oral Shuar, como lo hizo su compatriota Coloane de las historias que escuchó de boca de los indios Tehuelche, Yaghan, Ona o Alakaluf (Lefort, 2000).

Finalmente, la magia de la realidad sigue viviendo en el siglo XXI, recordando a su fundador Luis Sepúlveda, no solamente mediante sus propias palabras y obras, sino también por autores compatriotas suyas como Isabel Allende, o mediante encuentros científicos interesantes.

Uno de ellos se da 40 años después de la estancia de Luis Sepúlveda en el pueblo de los Shuar, en Quito. En una entrevista para Magazine Ecuador, se presenta a Tzama Tigre Tzamarenda, un nativo amazónico originario de la nación Shuar en el Ecuador, quien fue educado por sus antepasados para ser un guardián del Amazonas. Lúcido y con buen humor, es un líder, guerrero, pintor y chamán desde hace más de 30 años. responde a la pregunta:

¿Qué función cumplen las mujeres antes y ahora en esta sociedad de tu comunidad?

- «Siempre las mujeres han sido y serán el complemento del hombre, sagradas, son la fortaleza y origen de la vida, son las bases de la casa y nosotros los hombres somos como el techo. Ellas soportan todo el peso y nosotros las protegemos con nuestras vidas, dando ese amor puro limpio sin condiciones». (Tzamarenda, 2021, párr. 6).

Esta parte de la entrevista recuerda la opinión del amor de los Shuar, que el propio Sepúlveda expresó en su novela Un viejo que leía novelas de amor: «Era el amor puro sin más fin que el amor mismo. Sin posesión y sin celos» (Sepúlveda, 1988, p. 25).

Otro encuentro por destacar es la entrevista de Isabel Allende concedida a la revista Bohemia. En esta, el periodista concluye afirmando: «Isabel Allende vuelve a sentarse, otra vez, a crear, lo hace sin cansancio y lo hará hasta que las fuerzas le alcancen. Inclusive, ya sin vida inspirará a nuevas generaciones de escritoras que como ella aprecian la magia de la realidad» (Allende, 2000, p. 2).

Por su parte, la poeta Carmen Yáñez en el apartado de su carta, dice:

Lucho solía dar grandes paseos por la naturaleza, era su forma de respirar el mundo. Escuchar el graznido de los pájaros, observar su trayectoria, sus vuelos migratorios. Ellos, los pájaros, a veces se detenían en las ramas de los árboles que rodeaban nuestro jugoso jardín. Siempre con sus perros que le acompañaron en su vida. Así era el preámbulo de un nuevo proyecto literario o la continuidad de ello. (Yañez, 2021, p. 1).

Asimismo, parece que la ciencia del biólogo Sir Richard Dawkins encuentra la magia de la realidad literaria de Luis Sepúlveda en su libro científico “The Magic of Reality”. En un extracto suyo se encuentra la afirmación biológica científica:

En el resto de este libro quiero mostraros que el mundo real, tal como se entiende científicamente, tiene magia por sí solo, el tipo de magia que yo denomino poética: una belleza inspiradora que es la más mágica porque es real y porque podemos entender cómo funciona. Comparados con la belleza y la magia del mundo real, los conjuros sobrenaturales y los trucos de ilusionista se ven baratos y vulgares. La magia de la realidad no es sobrenatural ni es un truco, pero —así de simple— es maravillosa. Maravillosa y real. Maravillosa porque es real. (Dawkins, 2018, p. 257).

Se trata de una convergencia interesante sobre la magia de la realidad del literato Luis Sepúlveda en su novela y del biólogo científico en su libro homónimo.

Antes de concluir, cabe mencionar la interesante opinión del profesor José Carlos Aranda en su blog académico titulado «Un viejo que leía novelas de amor: claves para un comentario crítico». En sus palabras, la novela destaca la «magia» de la lectura como un tema central. Se presenta como una puerta a mundos desconocidos, que fomenta la imaginación y la reflexión. También actúa como un marcador social, estableciendo diferencias entre quienes pueden leer y quienes no. Además, la lectura se muestra como un refugio sentimental y una herramienta de autoconocimiento. Se contrasta el analfabetismo literal con el funcional, resaltando el esfuerzo por aprender a leer frente a quienes, aun sabiendo hacerlo, no leen; concluye que esto último equivale a no saber leer (Aranda, 2011). De este modo, el profesor Aranda destaca la magia de la naturaleza, que para el propio Sepúlveda es la clave de la creación de su estilo literario «magia de la realidad». Sepúlveda opina

La parte mágica, la parte del milagro que es inherente al espíritu latinoamericano se daba a través de otras cosas. Por ejemplo, a través de la reflexión del hombre del medio natural que lo rodea, o a través de los infinitos mecanismos de supervivencia que es capaz de inventarse el ser humano en condiciones determinadas. (Sepúlveda citado por Zerán, 1997, pp. 363-364).

Conclusiones

Para Luis Sepúlveda la inspiración es la magia de la naturaleza, que es lo que él llama «magia de la realidad». Es cierto que fue un cuentista de historias entre sus familiares, sus amigos, su público, por ser un viajero eterno por el mundo, donde se encontraba con la visión de los perdedores. Solía repetir una de sus frases favoritas: «La historia la escriben los ganadores, mientras que la literatura tiene el deber de dar voz a los perdedores». Y es que, en su vida política, fue encarcelado por la dictadura de Pinochet, algo que permanece en sus obras personales, políticas y activistas, así como en las literarias. La investigadora del presente artículo, tras la lectura de la preciosa carta de la poeta Yáñez, estima que se ofrece una maravillosa ventana al pensamiento creativo y literario del autor, cuya magia está presente en cada momento de su vida literaria.

La novela «Un viejo que leía novelas de amor» se trata de un credo de respeto por la vida, la naturaleza y la dignidad humana. Al mismo tiempo, transmite una serie de ideas cercanas al respeto del equilibrio ecológico, los valores humanistas y la tolerancia.

Por ende, vale la pena encontrar posibles respuestas a las preguntas sobre el tema de su desaparición de las próximas ediciones de la obra, del reconocimiento de su estilo literario de la magia de la realidad. ¿Qué sucedió, en realidad, entre las ediciones de la colección andanzas (desde la primera edición de 1993 hasta la vigesimoséptima de 1996) en las que desapareció de las solapas la mención de la magia de la realidad? ¿Por qué Sepúlveda aceptó retirar de la circulación oficial de su libro «Un viejo que leía novelas de amor» su afirmación respecto a su nuevo estilo literario magia de la realidad?  La posible respuesta a la primera pregunta podría ser el hecho de que el autor fue presionado por los editores españoles para incluirse en los estilos literarios dominantes de la época: realismo mágico y lo real maravilloso, y así seguir publicando sus novelas; como se muestra en el apartado que sigue a su entrevista concedida a la académica chilena Faride Zerán:

Yo me alejé voluntariamente de la posibilidad de escribir en la línea del realismo mágico, aunque era casi una imposición. Recuerdo los años ’78, ’79, o en los ochenta, cuando yo acudía por primera vez a las editoriales españolas con un manuscrito, y la primera pregunta que me hacían era «¿cómo quién escribe usted?». Es cierto, que había un estereotipo planteado, pero si miramos la literatura escrita por los grandes maestros como Gabo, hay una reflexión y una interpretación poética de una determinada realidad en la que se privilegia el elemento mágico y donde, para mi disgusto, se privilegia la anécdota por sobre la verdad objetiva, por sobre la posibilidad de una aproximación más o menos coherente y concreta a ciertos aspectos de la realidad. (Zerán, 1997, p. 353).

Respecto a la segunda pregunta, el autor podría haber decidido comunicarse con sus lectores directamente mediante sus obras literarias que reflejan la magia de la realidad, como su estilo literario. Luis Sepúlveda muestra, por medio de la simplicidad de la trama, la vida como es, ni exagerada ni tampoco imaginada, sino simple como lo es la propia realidad; en un contexto social, político vivo y representativo de la magia de la realidad de América Latina. A la vez, su visión se dirige al futuro, pensando y soñando con nuevas creaciones literarias y con sociedades humanas más cercanas al entorno natural. Así, la novela en referencia supone un intento del autor por comunicarse con su lector y aportarle su conciencia social. Sepúlveda, como activista en su vida personal, descubre en su propia literatura todo lo que es necesario para ponerse en marcha a sí mismo y hacerse su propia revolución humana contra los males de su época. Mediante su novela cumbre, Un viejo que leía novelas de amor, Luis Sepúlveda sueña con un mundo idealizado, justo y equilibrado, donde los ciudadanos y el medio ambiente sean los asuntos en la primera línea de las decisiones políticas, económicas y estratégicas de los gobiernos de todo el mundo; con pilares fundamentales: la fraternidad, la solidaridad, la igualdad y la justicia social.

 

 

 


Referencias

 

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Aranda, J. (2011). Un viejo que leía novelas de amor: Claves para un comentario crítico. https://josecarlosaranda.com/2011/05/08/un-viejo-que-leia-novelas-de-amor-claves-para-un-comentario-critico/

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Yañez, C. (2021). La cantera del mundo imaginario de Luis Sepúlveda. Anexo.

Zerán, F. (1997). Desacatos al desencanto: Ideas para cambiar de milenio. LOM.

 

 


 

 

Anexo

«La cantera del mundo imaginario de Luis Sepúlveda» (Yañez, 2021)

(por parte de la compañera de vida de Luis Sepúlveda, la poeta Carmen Yáñez).

 

Lucho solía dar grandes paseos por la naturaleza, era su forma de respirar el mundo. Escuchar el graznido de los pájaros, observar su trayectoria, sus vuelos migratorios. Ellos, los pájaros, a veces se detenían en las ramas de los árboles que rodeaban nuestro jugoso jardín. Siempre con sus perros que le acompañaron en su vida.

Así era el preámbulo de un nuevo proyecto literario o la continuidad de ello.

Las bellas fábulas que escribió siempre llevaban un mensaje ético, contingente y de mucho peso para este mundo que se debate en la voracidad del consumo y el poder y la consecuencia de la desigualdad: la diversidad, el reconocimiento de la otredad, la preocupación del medio ambiente a través de la voz de sus personajes reales o ficticios.

Su imaginario estaba inmerso en una prosa lírica, pues la cantera de la que provenía era el mundo de la imagen y la poesía.

Solía afirmar que más que narrador era un contador de historias, un ciudadano del mundo que observaba a través de los ojos de los perdedores, los que no pueden alzar su voz. Venía de allí, de ese territorio y nunca lo dejó olvidado. Ni siquiera después de su muerte. Pues sus necesarias palabras prevalecen.

Gijón 19 de diciembre del 2021, Carmen Yáñez

(enviado por correo electrónico a la autora del artículo).



[1]Este artículo es producto de la investigación «La magia de la realidad en Un viejo que leía novelas de amor de Luis Sepúlveda», radicada en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y finalizada en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Financiación: no se contó con fuente de financiación externa. Declaración de intereses: la autora declara que no existe conflicto de intereses. Disponibilidad de datos: todos los datos relevantes se encuentran en el artículo.

 

[2]Doctoranda en la UNED, Madrid. Correo electrónico: akyriakou2@alumni.uned.es

 

 

[3] Según el historiador Fernando Assunção (1978), la figura del «gaucho» en las culturas argentina, paraguaya y uruguaya, así como en la región de Río Grande del Sur (Brasil) y en la Patagonia chilena, es considerada como un ícono nacional que representa la tradición y las costumbres rurales (p. 16).

Kyriakoulakou, A. (2026). La magia de la realidad en «Un viejo que leía novelas de amor» de Luis Sepúlveda. Ánfora, 33(60), 289-314.